La fe es una puerta abierta


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pensando en voz alta

¿Cómo es el miedo? Se preguntan los discípulos. El miedo es muy democrático. Llega a todos los sitios y rincones. No hace acepción de personas. Abraza a los más viejos con la misma intensidad con que lo hace con los más jóvenes. El miedo es entre otras tantas cosas una emoción, una sensación de angustia por algo real o algo imaginario. Si, la mayoría de las veces el miedo es por algo físico, real. Otras veces, lo que nos causa temor no ha ocurrido ni ocurrirá.

¿Dónde aprendemos a tener miedo? Al miedo le gustan las cuatro paredes. Le agradan las capillas sin ventanas. Las puertas atrancadas. El miedo lo podemos aprender como aprendemos a caminar. En casa. Pero también el miedo, a veces, llega en forma de cultura, como una educación, o un catecumenado. Llega tras escuchar la misma teología. Llega tras leer un solo libro.

¿Qué hace el miedo con nosotros? El miedo nos paraliza. Nos pone a la defensiva. Nos molesta. El miedo nos dice que estemos escondidos. Que no cambiemos nada. Que sigamos entonando los mismos himnos y los mismos rezos.

¿Para que sirve el miedo? Fundamentalmente, nos sirve para reaccionar y escapar de un peligro inminente. Para quedarnos quietos. Para sobrevivir.

¿Y después del miedo qué?, se preguntará alguno. Sospecho que las puertas no han de estar cerrada para siempre. Como tampoco los corazones ni las mentes. No creamos que todo esté perdido. Ahora sabemos que Jesús ha venido a ofrecer su corazón y es entonces cuando experimentamos que el miedo no tiene la última palabra. Tampoco la muerte. Jesús habla a los discípulos y usa un saludo cotidiano. Si el miedo es una puerta cerrada, entonces acabaré afirmando que la fe es una puerta abierta. Queridos discípulos: Abramos las puertas del alma para que entre Dios.

Lectura del evangelio de Juan 20:19

Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.

Oración

Nuestro Señor y nuestro Dios:

Ahora que comienza el día líbrame de oscuridades y temores. Que el miedo no encuentra casa en mí. Déjame recibir con alegría y esperanza tus palabras. Necesito de tu paz, aquí y ahora. De tu paz, Jesús. De tu paz. Amén ///

 

 

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