Antes que se ponga el sol
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Pensando en voz alta
La mayoría de las herramientas que necesitamos conocer para vivir en el mundo las hemos aprendido en el jardín de infantes. Así que si alguien tiene dificultades para avanzar por los caminos de la vida, en nuestra tradición decimos, que ha olvidado las enseñanzas que se le ofrecieron cuando era un niño. Una de las primeras cosas que aprendimos en el jardín de infantes fue que es mejor hacer una sola cosa a la vez. Y hacerla bien.
Pero en la vida que tenemos, aquí y ahora, conocemos que hay muchos tipos de discípulos. Y también, que los discípulos pasan por diferentes etapas mientras crecen. Están los que les gusta sentarse y escuchar. Y están los que se suben las mangas de la camisa y ponen manos a la obra sin esperar por las palabras. Si leemos las Escrituras, de principio a fin, podemos afirmar que en la mayoría de las ocasiones a lo que se nos invita es a no escuchar solamente sino también a poner en práctica lo que hemos aprendido. Como veremos todo tiene su tiempo.
Para Jesús el ser buen anfitrión es algo meritorio. Jesús sabe que la hospitalidad dice mucho de nosotros, pero la cuestión a tener en cuenta a la hora de ofrecer un servicio son las prioridades que asumimos y la actitud que mostramos. De nada nos sirve, por ejemplo, mostrarnos serviciales cuando recibimos a una visita si lo hacemos con ansiedad y si esperando ser pagados con la misma moneda.
Ahora que ya no somos niños quizás podríamos hacernos algunas preguntas que sólo nosotros mismos podremos responder cuando nadie nos escuche: ¿He olvidado lo que es más importante en mi vida? ¿Estoy tan ocupada haciendo cosas que no me queda tiempo para estar con el Sr. Dios? ¿He dejado que mi corazón se enfríe?
Responder a estas preguntas hoy, antes que se ponga el sol, es importante para ti y para mi.
Lectura del evangelio de Marcos 10:38-42
Jesús siguió su camino y llegó a una aldea, donde una mujer llamada Marta lo hospedó. Marta tenía una hermana llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús para escuchar lo que él decía. Pero Marta, que estaba atareada con sus muchos quehaceres, se acercó a Jesús y le dijo: Señor, ¿no te preocupa nada que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude.
Pero Jesús le contestó: Marta, Marta, estás preocupada y te inquietas por demasiadas cosas, pero sólo una cosa es necesaria. María ha escogido la mejor parte, y nadie se la va a quitar.
Escucha Padre nuestra oración
En este dia que comienzo te pido Señor que me concedas la gracia de descubrir mi propio estilo de vida, para saber cómo elegir la mejor parte y que nada ni nadie me la pueda arrebatar de las manos. Ayúdame Señor a tener el conocimiento necesario para saber cuándo escuchar y cuándo hacer. Hoy pretendo ser como Marta y como María, un amigo. Alguien que disfruta su compañía con alegría y gratitud. A ti te escucho, Jesús. A ti. Amén.
Augusto G. Milián

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