El problema del enojo
I. Leer Mateo 5, 21-26
II. Hablando del enojo sin pelos en la lengua.
a. El mandamiento no matarás se expresa mejor diciendo no cometerás asesinato, porque la prohibición de quitar la vida humana no está expresada para toda circunstancia posibles, sino que la ley habla expresamente del homicidio que comienza con un enojo. Vemos por ejemplo que la misma ley, más adelante, indicará los casos en que ha de hacerse uso de la pena capital como la acción de ir a la guerra donde se tiene que matar. Pero, tanto la una como la otra, son temas molestos para nosotros.
b. Los escribas y los fariseos habían procurado que no se derramara sangre humano como resultado del asesinato. Si no había homicidio entonces daban por hecho que se cumplía el sexto mandamiento. Y esto era lo que se enseñaba en los días de Jesús. Pero Jesús no está de acuerdo con esto. Sostenía que el cumplimiento iba más allá. Incluía pensamientos, palabras y conductas como el enojo o el insulto.
c. La palabra enojo parece al comienzo del v. 22. Pero no todos los enojos son malos. Todos hemos leído sobre la ira del Sr. Dios. Por tanto debemos entender que Jesús está haciendo referencia a un enojo injusto, el que desea el mal, en el que no hay un ápice de fraternidad, donde lo que se manifiesta en realidad es el orgullo, la vanidad, la maldad y finalmente la venganza.
d. Una manifestación muy común del enojo son los insultos. Se hace mención de ellos al final del v.22. Jesús hace mención, posiblemente, a una palabra aramea que se utilizaba para insultar la inteligencia de otra persona. Hoy en día diríamos cabeza hueca, babalicón, etc. Otros estudiosos del lenguaje hablan de apóstata, paria, rebelde. Por tanto cabe la posibilidad de decir que aquel que le dice a su hermano que está condenado al infierno él mismo se encuentra en peligro del infierno.
III. Cuando hablamos del enojo de qué estamos hablando.
a. El enojo es un estado emocional que varía en intensidad. Varía desde una irritación leve hasta una furia e ira intensa. Como otras emociones, está acompañada de cambios psicológicos y biológicos.
b. El enojo la mayoría de las veces viene acompañado de síntomas que podemos percibir en nuestro cuerpo o en las reacciones de los demás. Por ejemplo, acaloramiento, ceño fruncido, podemos apretar los puños, la mandíbula se tensa, la frecuencia cardíaca sube. Esto sucede porque esta emoción provoca cambios neuronales, nerviosos y hormonales.
c. La intención del texto de Mateo nos alerta de que los pensamientos de enojo y las palabras insultantes no pueden llevar al asesinato, pero que a los ojos del Sr. Dios son equivalentes de este último. Recordemos lo que escribe 1 Juan 3,15 todo aquel que aborrece a su hermano es homicida. La idea que se está tratando de trasmitir es que el enojo y el insulto son en realidad síntomas del horrible deseo de deshacernos de alguien que se interpone en nuestro camino. Y esto es una violación del sexto mandamiento. Pero ningún tribunal puede condenar a un hombre o a una mujer por enojarse, eso sólo ocurre ante los ojos de Dios.
d. Debe aclararse que Jesús no está divagando sobre nuestra tendencia a emitir juicios cotidianos sino sobre como Dios ve el asunto de la manera de relacionarnos los unos con los otros. Por eso en el v.21 recalca que cualquiera que se enoje será culpable de juicio.
e. Si el enojo y el insulto son crímenes entonces Jesús dice que merecen un castigo. V.23. Y por tanto han de ser evitados y tomar medidas para no caer en ellos. Y para ello ofrece dos ilustraciones que le eran muy familiares a todo el mundo: ir al Templo y ofrecer sacrificios y acudir a una corte judicial. Ver vv.23-26.
f. Los escenarios son diferentes. Uno es un ámbito religioso y otro es judicial. En uno se habla de un hermano y en esotro de un enemigo. Pero la situación básica es la misma: uno tiene algo en contra del otro. Y la necesidad de actuar con urgencia es la misma.
g. Los distanciamientos no son buenos. Hay que hacer todo lo que esté a nuestro alcance para acortarlos.
IV. Ideas, opiniones, dudas y preguntas
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