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¿A la derecha o a la izquierda?

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                          Hay que encender una luz en la oscuridad El mar Cantábrico llega a la orilla en forma de olas. De espuma. Y lo inunda todo. Nosotros estamos inundados de palabras, de etiquetas, de terminologías. Algunas nos ayudan a encontrar nuestro lugar en el mundo. Otras no. Otras sacan lo peor de nosotros. Una de las primeras cosas que me enamoraron de Jesús fue la compasión. Y la compasión es todo lo contrario a las luchas de poder y a los juegos de tronos de este mundo. Ser una persona de éxito y popular tienen mejor prensa que elegir ser un servidor. Jesús sabía que siempre tendremos voces que nos inviten a estar cerca del trono, a la derecha o a la izquierda, pero cerca del trono. Porque entre otras cosas, existe el criterio que desde los lugares de importancia se puede hacer el bien. Pero Jesús sabe que la cruda realidad, la del corazón humano, está llena de buenas intenciones. Llena. El evangel...

Hay que quitar las piedras de los caminos

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                      Hay que encender una luz en la oscuridad. Ahora los días son largos y las noches cortas. Así que tenemos la oportunidad de quitar las piedras de los caminos.  Nadie debería ser esclavo de su identidad religiosa, o de sus tradiciones familiares, o de la geografía donde nació. Nadie. En realidad cuando surja una posibilidad, por pequeña que sea de hacer cambios, hay que cambiar. Y es que la vida, la nuestra, es corta.  Pero esto último es algo que olvidamos con mucha frecuencia. Y creemos que vamos a vivir para siempre. Pero estamos errados. En realidad entre el llorar tras el nacimiento y el último suspiro hay dos cuestiones que siempre nos acompañan: ¿Quién soy yo? ¿Quién eres tú? Algunas personas intentarán responder a estas preguntas. Otros nunca lo intentarán. Y es que a veces la verdad duele.  Por regla general creemos que somos lo que hacemos. Otras veces sospechamos que somos lo ...

Cada día es un regalo

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                                      Hay que encender una luz Lectura del Lectura de evangelio  de Mateo, capítulo 19, versículo 27. Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte; ¿qué recibiremos por ello? Si, hay que encender una luz en la oscuridad Cada día es un regalo, pero no siempre somos capaces de verlo así. No siempre estamos dispuestos a ser agradecidos. Y es que hemos aprendido, por imitación, desde que somos niños a etiquetar nuestras vidas en pérdidas y ganancias. Los discípulos no escaparán a esta inercia. Ni en el pasado ni en el presente. La mayoría de las veces recibimos el nuevo día con una queja. Pedro ha dejado su trabajo de pescador y a su familia para seguir a Jesús. También lo han hecho Juan, Mateo y Jacobo. Pero Jesús no les ha dado detalles de lo que ganarán al finalizar la misión. Y la lógica popular los impulsa a pensar que tal seguimiento te...

Después de la tormenta llega la calma.

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Hay que encender una luz en la oscuridad Tú que me escuchas: ¡abre los ojos al nuevo día! El miedo siempre nos ha acompañado. Es como uno de esos perros fieles que nos sigue a todos los lados. No importa la edad, el miedo siempre nos ha tomado de la mano. El miedo es sobre todas las cosas una reacción ante un peligro eminente. Al miedo llegamos por diferentes caminos. Hay miedos culturales. Hay miedos heredados. Y hay miedos aprendidos. Pero todos los miedos tienen algo en común: nos paralizan, nos ponen a la defensiva, y no nos dejan ver más allá de nuestros propios ombligos. Dentro de nosotros hay una especie de guerra civil entre el miedo y la fe. Y esta es una guerra cotidiana. Como el pan. Los discípulos de Jesús no son ajenos al miedo. Los evangelios están interesados en trasmitirnos esta idea. Asi que tú y yo no debemos sentir vergüenza por experimentar el miedo. Pero, aquí y ahora, podemos mirar más allá de lo que aparenta describirnos el texto. Y centrarnos en los contra...

Recuerda que puedes respirar, que puedes caminar y que puedes bendecir.

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Hay que encender una luz en la oscuridad Tú que me escuchas: Ten un bendecido amanecer. Con los años hemos olvidado muchas cosas. Hemos olvidado, por ejemplo, que un cristiano es alguien que no es vencido por el mal, sino que vence al mal haciendo el bien. Hemos olvidado que los cristianos son una especie de inconformes que no se quedan con las quejas en los labios, sino que se remangan las mangas de la camisa y proponen soluciones. Hemos olvidado que los cristianos son los que llaman a las puertas cerradas. Y no sólo una vez, sino dos y tres, como los carteros. En esta mañana compartimos unas palabras de Jesús. Palabras que el evangelista Mateo quiere que no olvidemos y que las atesoremos tú y yo para el día cotidiano. Para hoy. Son palabras que Jesús pronuncia desde el monte donde le han seguido los discípulos y otras personas. Jesús sabe de las traiciones y del desamor. Por ello no quiere proponer nuevas cargas. Tú y yo, no siempre recibimos lo que esperamos. A ti y a mí n...

Nunca

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                  Hay que encender una luz en la oscuridad Ni para ti ni a mi es sencillo aceptar las pérdidas. Y por eso lloramos. Ni para ti ni para mi es fácil renunciar a nuestros apegos. Y no es fácil porque entre otras cosas no nos han enseñado a renunciar a nada ni a nadie. Ni para ti ni para mi renunciar es una situación satisfactoria. En realidad nos cuesta renunciar a un trabajo que nos esclaviza, a las amistades que son por compromiso, a los planes de estudios que no son creativos, a almacenar todo tipo de enseres que nunca utilizamos y a las creencias distorsionadas que hemos ido coleccionando con los años en nuestra vida de fe. Ni a ti ni a mi nos han educado en la toma de decisiones difíciles. Y es que cuando deseamos emprender un nuevo camino nos damos cuenta que no podemos llevar todo lo que deseamos o creemos necesario en nuestras mochilas y entonces es que entendemos, con dolor del corazón, que algo tendremos que dej...

¿Quién nos dirá palabras para que abramos los ojos?

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Hay qu e encender una luz en la oscuridad Hoy quiero compartir algunas ideas sobre el valor de las palabras. De nuestras palabras. Vivimos en un mundo donde las palabras han dejado de tener importancia. Pero estamos rodeados de ellas desde que sale el sol hasta que se pone. Las palabras están en todos los sitios. Nos dan informaciones inmediatas, pero nosotros seguimos sin saber cómo vivir, cómo enfrentar el dolor y la mayoría de las veces sin saber a dónde queremos marchar. Si una palabra está vinculada a la experiencia de la fe esa palabra es confiar. Pero confiar nos cuesta. Y mucho Los discípulos que caminan hacía Emaus tienen los ojos velados. Pero ahora en el camino no hay dos, sino tres personas. Y cuando el desconocido pregunta sobre el tema de la conversación la sorpresa y la irritación son inevitables: ¿Eres tú el único que no sabe lo que ha ocurrido en Jerusalén? Los discípulos que caminan a Emaus necesitan compartir sus pérdidas con alguien. Y lo hacen con un descon...