El duro oficio de ser testigos
El evangelio de esta mañana, que tiene como autor a Lucas, nos describe otro de los encuentros de Jesús, el resucitado con sus discípulos. Este será un encuentro fundacional. Y el deseo de Jesús nos resulta claro. Su misión no ha terminado en la cruz, como algunos quizás tengán por sospecha. Ahora, levantado por el Sr. Dios de la muerte, retoma el contacto con los discípulos para poner en marcha un movimiento de testigos capaces de diseminar entre los hombres y mujeres del mundo conocido las buenas noticias del Reino de Dios. Vosotros sois mis testigos , les dice,como señal de afirmación. Pero nosotros sabemos que no es una labor fácil convertir en testigos. Sobre todo a este grupo de hombres, del s. I, atrapados por el desconcierto y el miedo. A nosotros el miedo nos paraliza. Nos hace ver gigantes donde sólo hay molinos. ¿Y a ellos? Dejemos que sea Lucas quien nos pinte el cuadro. No s...